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Mesa de la Ría cuestiona que el valle de hidrógeno subvencionado sea realmente «verde»

Mesa de la Ría cuestiona que el valle de hidrógeno subvencionado sea realmente «verde»

Rafael Gavilán: «Huelva no necesita descarbonización, necesita descontaminación».

Valle Andaluz del Hidrógeno Verde y modelo industrial en Huelva

Mesa de la Ría cuestiona el modelo de transición energética vinculado al Valle Andaluz del Hidrógeno Verde.

Mesa de la Ría cuestiona el modelo de transición energética presentado con el inicio de las obras de Onuba, primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde promovido por Moeve en Palos de la Frontera.

Onuba contará inicialmente con 300 MW de electrólisis, una producción prevista de unas 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y una inversión superior a 1.000 millones de euros. El proyecto cuenta además con 303,75 millones de euros de financiación pública procedentes del PERTE ERHA.

El proyecto Onuba subvencionado

303,75 M€

de financiación pública

Para Mesa de la Ría, el debate no puede reducirse a sustituir una fuente energética por otra manteniendo prácticamente intacto el modelo industrial anterior.

«Huelva no necesita descarbonización, necesita descontaminación. No podemos seguir destinando cientos de millones de euros públicos a las grandes industrias mientras continúan pendientes los enormes pasivos ambientales que décadas de actividad industrial han dejado en nuestro territorio».

Rafael Gavilán, portavoz de Mesa de la Ría

Las subvenciones vuelven a quedarse para los de siempre

Mesa de la Ría recuerda que ya en 2021 llevó al Parlamento Europeo el debate sobre las subvenciones destinadas al hidrógeno y reclamó que los fondos europeos sirvieran para cambiar realmente el modelo productivo.

La formación considera que la transición ecológica no debería limitarse a proporcionar enormes cantidades de energía renovable a las grandes industrias para continuar fabricando los mismos productos, sino impulsar también fertilizantes orgánicos y ecológicos, recuperación de nutrientes, economía circular y una agricultura menos dependiente de los fertilizantes químicos.

«Las subvenciones vuelven a quedarse para los de siempre. La pregunta es si queremos dedicar cientos de millones a mantener energéticamente el mismo modelo industrial o aprovechar ese dinero para transformar de verdad nuestra economía».

Mesa de la Ría recuerda igualmente que Fertiberia manifestó públicamente en 2020 que su aspiración era que el 40 % del hidrógeno producido fuese verde, dato que la formación utilizó ya entonces para cuestionar que se presentara toda la estrategia del hidrógeno industrial como plenamente renovable.

Un enorme consumo de electricidad y agua

Mesa de la Ría advierte además de uno de los aspectos menos destacados del denominado hidrógeno verde: su elevada demanda de electricidad y agua.

La producción mediante electrólisis requiere agua de elevada calidad y grandes cantidades de electricidad renovable. A ello se suman los consumos derivados del tratamiento del agua, refrigeración y funcionamiento de las instalaciones.

Mesa de la Ría reclama un balance hídrico completo

La organización pide que se hagan públicos la procedencia del agua, el consumo anual previsto, su tratamiento y las garantías de suministro durante los periodos de sequía.

«En una provincia que periódicamente sufre sequías y restricciones, no se puede presentar un megaproyecto como verde hablando únicamente del CO₂ que pretende evitar y dejando en segundo plano el agua, la energía y el territorio que necesita».

Energía “verde” sobre terrenos contaminados

Mesa de la Ría considera especialmente significativa la participación de Alter Enersun en Onuba.

Esta empresa promueve las plantas fotovoltaicas Puerto Sostenible 1, 2 y 3, implantadas sobre la denominada Zona 1 de las balsas de fosfoyesos, en las Marismas del Pinar.

Estas instalaciones cuentan con una infraestructura eléctrica prevista para conectarlas mediante una línea de 220 kV con la subestación Onuba.

Mesa de la Ría ha recurrido las autorizaciones de estas instalaciones porque considera que se pretende consolidar un nuevo uso energético sobre terrenos afectados por residuos industriales sin haber acreditado previamente su completa restauración ambiental.

«Una placa fotovoltaica puede producir electricidad renovable, pero no descontamina el terreno que tiene debajo. Construir encima de los residuos no elimina los residuos ni recupera la marisma. No se puede cimentar un futuro verde sobre suelos contaminados».

Para la formación, esta situación refleja una contradicción esencial del modelo que se está implantando en Huelva: utilizar terrenos afectados por los residuos del antiguo modelo industrial para construir las infraestructuras que ahora se presentan como símbolo del nuevo modelo verde, sin haber resuelto previamente el pasivo ambiental existente.

Descarbonizar no es descontaminar

Mesa de la Ría reconoce que sustituir fuentes fósiles por hidrógeno renovable puede reducir las emisiones de CO₂. Lo que cuestiona es que esa reducción se presente como equivalente a una transformación ambiental completa.

La formación considera que Huelva acumula suficientes pasivos ambientales como para que cualquier nueva política industrial tenga también como prioridad recuperar los suelos y marismas contaminados y aplicar estrictamente el principio de que quien contamina paga.

«La transición ecológica no puede consistir simplemente en cambiar el color de la energía para mantener el mismo modelo industrial. Huelva lleva décadas pagando las consecuencias ambientales de ese modelo».

«Queremos recuperar nuestras marismas, nuestros suelos y nuestra ría»

Después podremos hablar de una verdadera transición ecológica.

HUELVA NO NECESITA DESCARBONIZACIÓN,
NECESITA DESCONTAMINACIÓN

Mesa de la Ría
Huelva, 18 de septiembre de 2026

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