Atlantic Copper, dolor de cabeza para Freeport McMoran

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[Abril-2011] Atlantic Copper, la empresa con sede en Huelva que se dedica al fundido y producción de cátodos y ánodos de cobre, ha elevado un fenomenal 40% los ingresos por ventas en 2010, hasta lograr 1.875 millones de euros. El mantenimiento del precio del cobre en niveles elevados durante todo el ejercicio (cerró diciembre por encima de los 4 dólares la libra, tras subir ininterrumpidamente desde mediados del pasado año), unido al esfuerzo internacionalizador de la compañía, estuvieron detrás de este registro. Con él, la factoría ubicada en el Polo Químico de la capital onubense se convierte en una de las mayores empresas con sede social en Andalucía por volumen de negocio, quizá sólo tras Abengoa. La matriz de Atlantic es, desde 1993, la minera estadounidense cotizada Freeport McMoran (con sede en Arizona).

Sin embargo, los mayores costes de la materia prima (concentrado de cobre) y la inversión en infraestructuras y márketing para que el ácido sulfúrico, otro de los productos que se obtienen del proceso de fundición y refino del concentrado de cobre, fuera exportado, lastraron el resultado de la compañía. Otras factorías del propio Polo eran quienes venían adquiriendo ese ácido, pero la reducción de su actividad ha hecho que Atlantic haya tenido que buscar compradores en el exterior.

Ambas circunstancias han llevado a la compañía que preside el asturiano Javier Targhetta a registrar pérdidas operativas en 2010 de 37 millones de dólares. Estos números rojos son menores que los de 2009, cuando se alcanzaron los 56 millones. En ambos ejercicios, Atlantic se ha significado dentro de Freeport como el garbanzo negro entre sus unidades de negocio.

FUENTE: EL ECONOMISTA

1 Comentario

  1. Es que el chollo que tenían montaddo con Fertiberia y Foret se vino abajo desde el momento en que la Audiencia Nacional dictó sentencia prohibiendo los vertidos de fosfoyesos. Lo que demuestra que todas las ganancias de las tres empresas se fundamentaban en una actividad ilegal que, además, todas las administraciones consentían. Hasta que la Dirección Provincial de Costas de Huelva inició el expediente contra las empresas de fertilizantes por incumplimiento de las claúsulas del contrato de concesión por parte de Fertiberia, propiedad de Villar Mir, antiguo ministro de Franco e íntimo amigo del Rey, quienle nombró marqués al poco tienpo de dictar sentencia la Audiencia Nacional en su contra.

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